Acuérdate de Acapulco...

“Acapulco es la playa de los chilangos” así dicen muchos, es una realidad. La mayoría de los turistas son mexicanos, es malo y bueno. Es malo porque lamentablemente nos falta muchísima educación para cuidar, para respetar, para pensar en el otr@. Desde el año pasado he redescubriendo un Acapulco que me fascina, pero que me entristece al mismo tiempo. Esta vez me hizo reflexionar, en muchas de las cosas que quiero hacer con la plataforma.

Todo mundo está enfocado en la tecnología. Cantidad de artículos, reseñas, tips en internet, hablan sobre los empleos del futuro basados en la tecnología. Nadie insiste en la EDUCACIÓN que es la madre del TODO, es lo que nos lleva a demostrar la grandeza que somos, cuando aprendemos, cuando analizamos, cuando estudiamos, cuando sabemos.




Me pareció frustrante y doloroso de Acapulco, la cantidad de personas que están buscando ganar dinero rápido y fácil. Decidimos un día ir a la playa del “Revolcadero”, quisimos entrar por la parte pública. “Que abuso dije”. “20 chavos querían cobrarnos estacionamiento que es público. Pedían $50 por el día, más a parte la cabaña que contrates, más el restaurante, más el baño, y todos los gastos que se van sumando al día.

Al estar en la playa, habremos estado como 2 horas. No dejaron de circular los vendedores ambulantes. Impresionante la cantidad de personas que nos ofrecían cosas, desde collares hasta masajes. Se volvió enojoso, no me gusta ignorar a la gente. Son tantos que tengo que hacerlo. ¿No se dan cuenta que los abusos ahuyentan a los turistas?



El asunto es que ves el desmán está por todos los lados. A los vendedores de tiempos compartidos que andan pescando gente en la calle, y la gente con tal de desayunar gratis, aceptan y escuchan la plática. Es un sistema en el que vivimos que me desagrada por completo. El asunto medular de esta reflexión es que requerimos muchos esfuerzos para mejorar este sistema. Los vendedores ambulantes en Acapulco y lo que proveen de servicios turísticos les urge capacitación, les urgen programas donde les enseñen a generar mejores ingresos y a cuidad de su clientela. No existe el sentido común entre los mexicanos, más bien es la ley de quien es el más vivo, quién le saca más a quién, quién logra obtener más a través del engaño.



Quizás sean las razones por lo que han ayuntado tanto al turista internacional, además de la violencia e inseguridad, sin pensar que son gran fuentes de ingresos. Me parece que hay una falta enorme de colaboración y apatía entre los hoteleros, restauranteros, empresarios y el gobierno.


Hay un plan muy ambicioso de rescatar, lo cual es muy bueno, porque el destino es precioso, sigue siendo glamuroso. Ofrece una variedad de restaurantes y diversión. Hay muchas posibilidades de negocio.

Sin duda es un lugar que me fascina estar, con el deseo que pronto mejore el destino porque la gente necesita mejores condiciones de trabajo y vida. Los turistas necesitamos sentirnos seguros y tranquilos en un lugar que lo considero paradisiaco.


Me quedé extasiada de las vistas desde un punto muy especial del Acapulco. " Hotel Las brisas" que este año cumple 60 años. Lugar icono, emblemático. La exclusividad, el servicio, la gente son muy atentas. Me sorprendió un bar que hay para mirar el atardecer, encontrarme con la belleza del destino fue increíble. Contemplé el mar, el puerto, el cielo, el sol. Ame Acapulco. El clima, la brisa. Tan contrastante. Asi es siempre México.



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