Última parte. El nuevo y feliz trabajo

Este artículo fue publicado el 23 de agosto del 2017


Mi entusiasmo crecía y crecía… el miedo desapareció en cuanto apareció la belleza de Los Saucos. Importante señalar que entre mis inversiones tenía la de un departamento del que pagué un enganche en “preventa”, durante un año, y como no podía ya comprarlo… pedí la devolución del enganche, lo que sirvió para pagar el terreno maravilloso de Los Saucos y empezar la construcción de mi cabaña.


La historia

Con Tino habíamos planeado que yo me iría a vivir a Valle en el lapso de 2 o 3 años… Tiempo para reponer mi economía y para jubilarme teniendo una buena pensión…, además de que me construyera una pequeña cabaña en el fondo de su propiedad, porque en los once años que llevamos de relación, siempre hemos tenido cada quien su espacio y nos ha funcionado muy, muy bien. Nos queremos, nos tenemos y nos extrañamos. Cada quien su casa, su tiempo y su espacio… con compromiso, desde luego.


El compromiso de querernos y respetarnos.


Aún así veía lejano el momento de irme a vivir a Valle y seguía pensando que difícilmente dejaría la gran ciudad para irme al campo…

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