Por qué nos gusta tanto criticar

Definitivamente es una de las actividades favoritas de muchas personas en el mundo y es parte de nuestra condición humana, es observar al otro, para después emitir un juicio y opiniones sobre lo que dice, lo que hace; pero ¿Por qué lo hacemos? porque es sabroso, hasta se me hace agua la boca cuando tengo un “chisme que contar de algo que pasó con alguien”.


Hablar de las vida de los demás , siempre ha sido tan divertido, entretenido, estimulante y más cuando se trata de resaltar los errores, o como pierden cosas en su vida, como resbalan, pensando, haciendo alusión que a mí no pasará, que yo si tengo buena suerte, que a mi no me va tan mal y al otro.


Nuestra soberbia habla cuando señalamos y recalcamos las cosas que desde nuestro parecer son incorrectas; resulta tan estimulante al propio ego, levanta la autoestima, creemos que no seríamos capaces de hacerlo y que cuando lo hacen los demás es grave, también porque da coraje que las hagan y yo no puedo hacerlas, o me da envidia que el otro le esté yendo muy bien a mí no, o ha conseguido cosas, puestos, dinero, posición que me han sido imposible tenerlas y por lo mismo lo critico. Esta situación es muy paradójica, pero así son los sentimientos.


Estas vertientes manifiestan la parte miserable de nosotros, la vanidad, la arrogancia que todos en algún momento la padecemos y también la envidia. Y ahora este actuar se vuelve mucho más accesible porque tenemos las redes sociales , podemos escribir lo que sea, subir la foto que queramos, haciendo esto más perverso.


Hay personas que experimentan tanta presión en las redes que truenan, cerrando sus cuentas, ¿Pero es un derecho in