Que no te pase ( Segunda parte)

Teníamos 30 minutos exactos si quería tener mi licencia ese mismo día, así que corrimos como locos, en el coche hubiéramos tardado más de una hora en dar toda la vuelta en aquella conflictiva zona. Regresamos jadeando, me condujeron a la parte posterior para sacar la foto, mi súplica de que me dejaran con la anterior no sirvió de nada (vanidad de vanidades) sin embargo valió la pena haber pagado los 700 pesos ya que respetaron que era una licencia permanente. Palomita a ambas dependencias.


robo a tarjetas, puntoencomun

A pocos metros de allí se encuentra la Delegación Magdalena Contreras, (sucia y destartalada) esperamos hora y media a ser atendidos, solo para que nos dijeran que se les cayó el sistema y además teníamos que acudir a otra ya que era la correspondiente a la dirección de “la comisión del delito”. Cuando salimos aún no habían atendido a un joven que llegó con una herida sangrante en la cabeza, claro, no había sistema.

Como ya eran las tres, desfallecidos nos fuimos a comer y a las cinc llegamos a la Delegación Álvaro Obregón. Hay que buscar estacionamiento a varias cuadras de distancia, porque toda la manzana que la circunda está ocupada por docenas de coches chocados, con todos los vidrios rotos y las cuatro llantas ponchadas y totalmente cubiertos de tierra, clarísima evidencia de que llevan “siglos” allí.

Paso 1.- Hacer fila para que te den ficha de atención. Paso 2.- Esperar una hora con 20 min. para exponer tu caso. Durante este lapso me dediqué a observar a mi alrededor ¿qué otra cosa podía hacer? (mi hijo estaba sumergido en su celular), en eso llegaron dos policías con un muchacho esposado y lo sentaron junto a mi; percibí la intensidad su miedo a través del olor de su agrio sudor. Aunque probablemente era algún infractor y hasta imaginé que tal vez robó alguna cartera, sentí una gran compasión. Llegó mi turno, una leve aprensión frenó el paso, la agente que me atendió tenía doble pestaña postiza, el busto desparramado por los costados de su chaleco y mascaba chicle con ostensible fruición. Buena lección, no debemos juzgar por las apariencias. Entendió perfecto mi queja y hasta aceptó la nuevecita licencia como identificación, eso sí, tenía que sacarle tres copias (mismas que mi hijo sacó en una papelería a tres cuadras). Por último señaló que en las hojas donde había escrito la queja, faltaba el número que BANORTE me había dado como prueba de cancelación de la tarjeta...