Tengan congruencia señores

Sin duda estamos viviendo una coyuntura compleja. El terremoto, el estado más afectado Oaxaca. Pero la reflexión que me deja de esta situación. Es la falta de congruencia que observo por todos lados. Veo muchas personas ayudando, preocupadas por cooperar. Lo cual es muy bueno. En este momento de crisis da igual la intención que tenga cada uno para hacerlo. Creo que al final toda ayuda hacia el otro es buena. Pero ojalá que si hubiera más consistencia entre los hechos y el pensamiento en todo momento de nuestra vida. Sobre todo de hombres y mujeres poderosas. Empezando por Enrique Peña Nieto, o Enrique Ochoa ( Presidente del PRI), que lo vieron comiendo muy feliz el día de ayer con amigos, en vez de apoyar a Oaxaca. Ambos hombres que tienen un empleo, se supone que es servir a México. No lo hacen con integridad.


Una de las virtudes más difíciles de enseñar, de transmitir, de vivir es la CONGRUENCIA. Lo miro todo el tiempo, con los clientes, con los jefes, con los directores. No son coherente con lo que dicen y hacen. Observaba mensajes, videos del dueño de una empresa; promoviendo la ayuda a Oaxaca, cuando sé que en su empresa se maltrata mucho a las personas, las descalifican, pagan poco, no las capacitan, tienen mucha rotación. Incluso han implementado un sistema de terrorismo a las personas de ventas. Les exigen vender diario, las amenazan con despediras, las insultan, las regañan. No respetan su hora de salida, dejan de pagar sus bonos. Mientras él como dueño se lleva la mejor parte, utiliza a las personas.


Ahora lo vemos haciendo videos, pidiendo ayuda; se me revuelve el estómago. Insistió, que bueno que por lo menos esté haciendo esto. Pero me parece que el ideal de comportamiento. No solo ayudar cuándo voy a estar en los reflectores, sino hacerlo todo el tiempo, por los demás, para los demás. Incluso porque gracias a las personas, él tiene riqueza, como muchos otros, esto no puede ser de otra manera.

congruencia


Duele mucho ver que las personas que han logrado llegar lejos, los que están en jerarquías mayores no sean honestos, no sean claros con lo que piensan con lo que hacen. Y uno como subordinado es difícil respetar alguien así. Porque no es constante, porque no refleja valores de respeto hacia los demás. El problema es que con dinero y poder nos le importa ser respetado, se vuelven temidos. Lo cual hace todavía más complicado que se den cuenta del valor de la gente. Hay personas admirables que llegan lejos, pero nunca olvidan quien son, de dónde vienen.


El dinero, el poder envilece, eso destruye cualquier sentido de la congruencia. Si no has aprendido ha autorregularte. A pensar en las necesidades de los demás, a empatizar, a frenar tus propios deseos, ambiciones. No hay forma de tener integridad. Si entendiéramos más cuales son nuestros propios límites, cuáles deben ser hacia los otros y que al no tenerlos somos destructivos con el prójimo. Otra sociedad laboral y política sería la que viviéramos.


Ojala te interese tener más el respeto, que el miedo, de la gente de tu equipo de trabajo, de tus colaboradores, de tus jefes, padres, familiares, amigos. Fomentando la congruencia; siendo una de las mejores cualidades que pueda tener un ser humano.

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